“Clean Climbing” en la oeste del Dru

La imponente cara oeste del Dru al atardecer (año 2003). Foto: Jordi Climent

En verano de 2007 Jordi Esteve y yo teníamos ganas de aventura y la vía de los Ginebrinos del Petit Dru se ajustaba a nuestras expectativas: un itinerario abierto en 1981 con la filosofía del “clean climbing”, donde los aperturistas, Nicolas Shenkel y Bernard Wiestlibach, sólo utilizaron fisureros como medio de protección, sin abandonar material en toda la ruta.

La vía tiene unos 700 metros, una dificultad de VI+ (grado de la época) y finaliza en una repisa llamada bloque empotrado. Des de allí se puede continuar hasta la cima, escalando 400 metros más por la ruta Magone o descender por la vía Directa Americana que dispone de anclajes para rapelar. Nuestro objetivo era llegar a la cima.

Dilemas de logística

Como este tipo de itinerarios son muy largos para escalar en una sola jornada, siempre surge un dilema: llevar material de vivac o no. La diferencia entre una opción u otra lo cambia todo. Si no llevas material de vivac tienes que subir a contra reloj para evitar una noche sin saco y si lo llevas, la escalada será mucho mas lenta y pesada e incluso se necesitará izar un petate, con todo lo que esto conlleva.

Nosotros optamos por no llevar material de vivac, teniendo en cuenta la opción de “escapar” por la Directa Americana en caso de llegar al “bloque” demasiado tarde.

Subimos con una mochila ligera y empezamos de noche para ganar tiempo. Cuando amaneció ya estábamos en las viras del zócalo, punto donde la pared se pone más vertical y difícil.

Siempre es mejor empezar de noche, cuando estás fresco y atento, que acabar de noche, cuando vas cansado y tienes más posibilidades de cometer errores.
Amaneciendo.
Pasado el zócalo.
En plena pared

Caída escalando al ensamble

Siete largos después del zócalo me encontraba en una repisa perfecta para montar reunión, pero cómo aún sobraba cuerda e íbamos mal de tiempo decidí continuar. Fue un gran error. Cuando se acabó la cuerda aún no había llegado a ninguna parte para asegurar a Jordi, así que tuvimos que salir al ensamble.

Jordi salió de la reunión escalando de segundo, resbaló accidentalmente y empezó a caer sin poder hacer nada para detenerse. Yo noté un tirón muy fuerte, pero justo estaba agarrado en una buena laja y pude aguantar su peso. Cuando se acabó el chicle de la cuerda Jordi se detuvo quedando totalmente colgando al vacío.

No ocurrió nada, aunque me di cuenta de que sí fui capaz de aguantar su caída solo fue porque me encontraba en buena posición. En otras circunstancias el incidente podría haber acabado muy mal.

Des de entonces, siempre que encuentro un buen sitio para hacer reunión, lo aprovecho. Es todo mas fácil, montas la instalación en un momento, evitas largos interminables, evitas problemas de comunicación con el compañero, evitas situaciones peligrosas y al final, a menos que utilices cuerdas demasiado largas, escalas mas rápido.

Muro superior

“Fissure large exposé”

En la parte superior de la vía me tocó escalar una sección que la reseña describía como “fissure large exposé”. Era un muro totalmente vertical con una fisura tipo off-with de unos diez metros de alto por unos veinticinco centímetros de ancho. El principal problema que presentan este tipo de grietas es que para asegurarte necesitas piezas muy grandes y nosotros no llevábamos ninguna. Lo único que se me ocurrió fue atascar unas piedras al fondo de la fisura y atar un cordino a ellas para protegerme de alguna forma antes de empezar la sección difícil.

Para subir intenté arrastrarme en chimenea, pero mi cuerpo resbalaba una y otra vez, así que al final lo intenté fuera. Me agarré con las manos a un borde de la fisura y empecé a escalar en técnica “Dülfer” poniendo los pies en oposición al borde contrario.

Siete metros mas arriba los bordes de la fisura eran muy romos, notando que mis brazos no serían capaces de aguantar mucho rato más. Por colmo, se me ocurrió mirar abajo para comprobar lo lejos que estaba el último seguro, cosa que me puso aún más nervioso. Pensé en destrepar, pero no era viable, así que no tuve otro remedio que continuar hasta el final. Pasé un buen mal rato.

Llegando al “Bloque Empotrado”

Llegada al bloque empotrado y descenso por la cara oeste

Ochenta metros mas arriba llegamos al famoso bloque empotrado, punto donde acababa la vía de los Ginebrinos. Eran las siete de la tarde e íbamos con retraso. Continuar hasta la cima habría sido una imprudencia teniendo en cuenta que sólo disponíamos de tres horas de luz, así que iniciamos el descenso por la vía Directa Americana, itinerario que dispone de anclajes fijos para rapelar.

Situados aún a 400 metros del suelo se izo de noche. Encendimos los frontales y continuamos descendiendo con precaución. Rapelar de noche impresiona bastante, miras a bajo y es todo oscuro, no sabes a dónde vas. Pero lo que más inquieta es el momento de recuperar la cuerda. Si se engancha, hay que subir a desengancharla y hacerlo de noche es un problema. Para prevenir esta situación hicimos rápeles cortos y por suerte no tuvimos incidentes. A las dos de la madrugada llegamos a la base de la pared, agotados y hambrientos, pero muy felices de haber vivido aquella aventura. 


¿Escalar la Cara Oeste del Petit Dru en la actualidad?

La pared Oeste del Petit Dru ha sufrido varios desprendimientos importantes durante las últimas décadas: en 1997, 2003, 2005 y 2011. Los expertos, además, aseguran que la montaña sigue siendo inestable. Estos desprendimientos afectaron por completo el mítico Pilar Bonatti y todas las rutas cercanas (Directíssima Americana, Directíssima Francesa, Destivelle, Thomas Gross, Absolu, etc). La vía de los Ginebrinos está al límite (en 2007), salvándose por los pelos.

Granito blanco: la huella de los desprendimientos

Pero a parte de los desprendimentos de gran volumen, regularmente también se producen caídas de piedras que ya han ocasionado algún que otro accidente. Tengo unos amigos que les pilló una de estas en el zócalo de la Directa Americana y a uno le rompió un brazo.

Nosotros éramos jóvenes, algo inconscientes y tuvimos suerte, pero actualmente ya no intentaría escalar la pared de nuevo, es demasiado peligrosa.